Al niño escritor de hace 20 años

Al niño escritor de hace 20 años

«Las fases de la luna son como las fases del corazón». Escribiste ese poema en una hoja de cuaderno mientras veías la puerta del cuarto de tus hermanas. Les gustaba pegar frases de revistas en la madera, y te llamó la atención lo que decían, aunque no las entendías del todo.

A ti, 20 años atrás, quiero que sepas que la vida es dura. Me gustaría decirte que eres exitoso, que conseguiste el trabajo de tus sueños, que tienes una esposa e hijos que te aman y que eres feliz, pero no quiero mentirte. Hay días en los que quisiera ser tú porque, en el futuro, a pesar de haber logrado ser médico, escribir dos libros y tener un tercero en camino, para los demás no es suficiente. Si pudiera dejarte una lección, sería que, hagas lo que hagas, nunca serás suficiente. Entonces, si ese es el caso, no te presiones demasiado.

Papá y mamá, hoy, siguen bien. Tus hermanos también. Puedes dejar de imaginar que les pasa algo porque, en 20 años, siguen contigo. Los papeles se invertirán cuando vayas a la universidad. Mamá ya no te presionará con las calificaciones, pero papá se volverá extremadamente exigente, así que sé fuerte. No se vuelve fácil, pero sí más llevadero si te mantienes firme.

En el futuro te enfrentarás a muchos dolores de cabeza y de corazón. Conocerás personas que te lastimarán y otras que pensaste que serían tus aliados, pero simplemente desaparecerán. También debo avisarte que, si quieres algo, tendrás que trabajar duro, porque no tienes la suerte que desearías y te cerrarán muchas puertas por el simple hecho de ser tú. ¿Recuerdas cuando le escribiste a mamá que te sentías muy solo? Bueno, lamento decirte que nos sentiremos así la mayor parte del tiempo, pero es en ese estado donde fluye lo mejor de nosotros. Porque ¿sabes quién siempre estará para ti? La pluma y el papel. Te adelanto que siempre superaste el dolor gracias a la escritura.

Si existe una remota posibilidad en el universo de que leas esta carta, quiero pedirte que nunca dejes de escribir. Empezaste con poemas y canciones, luego hiciste un minicuento en secundaria, otro en preparatoria e incluso escribiste el guion para una película como proyecto final. Quinesis y Nada que Cambiar son el principio de algo grande, y te sentirás muy orgulloso de ellos. Gracias a escribir pudiste sanar, así que tómalo en serio y no te avergüences.

Tal vez no te importe mucho lo que lees porque, a tu edad, solo querías seguir jugando videojuegos. Quizá es algo que siempre debí conservar: vivir el presente y no perder tiempo pensando en el futuro. Ahora que lo sabes, no lo olvides y sigue adelante.

Aunque en veinte años no serás lo que buscas, quiero que sepas que en el futuro eres resiliente y tienes una mente privilegiada, llena de ideas que pueden cambiar el rumbo de tu vida para bien cuando las ejecutes. Te prometo que haré todo lo que pueda para hacernos felices, incluso si lo hacemos solos.

Mañana es nuestro cumpleaños. Espero que disfrutes el nuevo videojuego que te comprarán. De antemano sé que la pasarás muy bien. Por mi parte, ojalá  mañana pueda sentir una fracción de alegría como la que sentí hace veinte años.

Recuerda siempre que no hay nada de malo en ser nosotros.

— J, J.

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